El sentir del espacio

Por: Ruth Gómez
Portada por: Dario Campos Cervera

Mathias Goeritz llegó a México en 1949, invitado por la Universidad de Guadalajara para ser parte de su incipiente Escuela de Arquitectura. Pocos años después, se estableció en la Ciudad de México y con una formación que abarcaba desde la práctica e historia del arte, la pedagogía, la constante crítica a la relación arte-hombre, hasta la filosofía, el artista alemán se consolidó como una de las figuras centrales de la historia del arte moderno nacional. 

Con la construcción del Museo Experimental El Eco, salió a la luz su Manifiesto de la Arquitectura Emocional, en el que Goeritz establecería su postura sobre la construcción-uso de un espacio no sólo desde su funcionalidad, sino como un generador nato de emociones:

“Se ha buscado esta extraña y casi imperceptible asimetría que se observa en la construcción de cualquier cara, en cualquier árbol, en cualquier ser vivo. No existen curvas amables ni vértices agudos: el total fue realizado en el mismo lugar, sin planos exactos. Arquitecto, albañil y escultor eran una misma persona. Repito que toda esta arquitectura es un experimento. No quiere ser más que esto.
Un experimento con el fin de crear nuevamente, dentro de la arquitectura moderna, emociones psíquicas al hombre, sin caer en un decorativismo vacío y teatral. Quiere ser la expresión de una libre voluntad de creación, que –sin negar los valores del “funcionalismo”intenta someterlos bajo una concepción espiritual moderna.” —Mathias Goeritz 

 

Ballet de El Eco. Imagen: Arquine.

Bajo la premisa de que la arquitectura también podía ser una especie de escaparate  para la espiritualidad del hombre, Mathias desarrolló una forma de producción en la que la construcción permitiera cierta interacción con el usuario, sin importar de que se tratase de un pasillo, una sala, un escultura al aire libre o un juego infantil [ tal es el caso de la “Pirámide” de Mixcoac o la Serpiente de El Eco, cuya réplica se encuentra en el Jardín Escultórico del Museo de Arte Moderno ].

Las formas y colores de sus piezas reforzaban su posición “contestataria” ante el arte moderno mexicano: en su obra imperaba la superposición de figuras geométricas, líneas agudas, ángulos pronunciados y una paleta cromática que se limitaba al negro, amarillo, rojo, blanco, azul, gris y, por supuesto, el dorado -aunque de vez en cuando se daba la oportunidad de usar rosas o naranjas-.

Recuerdo la primera vez que visité El Eco y también cuando me dejé envolver por su obra en la exposición gestionada por Fomento Cultural Banamex (¿ahora “Citibanamex?): espacios que contrastaban en cuanto a sus dimensiones -unos muy reducidos, oscuros, alumbrados o amplios- cuerpos brillantes, afilados, cuya belleza radicaba en su magnífica anomalía. Las piezas eran un caos controlado, pensadas desde su proceso de bocetaje para ser vibrantes.

Asimismo, Goeritz creía fervientemente que las artes son un reflejo del estado espiritual del hombre en su tiempo. Leyendo su manifiesto llegaron a mi mente aquellos momentos en los que he sido devorada – y desbordada- por los trazos de esta ciudad monstruo: estando dentro del metro me he detenido a contemplar el juego que se hace desde las alturas en los transbordos, imaginándome como un drone que desde las alturas contempla el movimiento.

Me fascino por las construcciones de mediados del siglo XX, en las que se perciben dejos de un primer intento por romper, también, con lo establecido: grandes ventanales que bañan de luz natural al espacio, difuminando la privacidad del espacio. También he caminado por colonias enteras donde hay casas pintadas de un mismo color, donde la identidad de cada hogar se ve homogeneizado por iniciativas gubernamentales -y por la necesidad-. Algunos sitios me tensan, me hacen desconfiar.

Hay espacios que me conmueven, como el primer cuadro del Centro Histórico principalmente la Plaza de la Constitución: tiene tanta fuerza, significa tantísimas cosas, la he recorrido con amigos, he bailado sobre ella, he comprado libros, me he maravillado con ofrendas, he entrado con cientos de miles de personas exigiendo justicia. Es una superficie que si bien no tiene una edificación, es uno de los cimientos de la identidad del mexicano -o del capitalino-.

Christian del Castillo, en su artículo “Reflexiones sobre arquitectura emocional y la gestación de un lenguaje arquitectónico en México: una aportación tangible” menciona que Luis Barragán, con quién Goertiz trabajó en más de una ocasión,  también “se apropió del discurso de la arquitectura emocional para definir su obra, lo consolidó y le dio trascendencia cuando al ver el patio de El Eco, supo cómo terminar la azotea de su casa-estudio en Tacubaya”. El también arquitecto, afirma que Goeritz fue un parte aguas para la arquitectura nacional, ya que a partir de su manifiesto los espacios arquitectónicos buscaron ser lugares multidisciplinarios, que transmitieran emociones y/o sensaciones para quien las transitara o habitara.

Pienso una vez más la frase “reflejo del estado espiritual del hombre en su tiempo” y veo la arquitectura contemporánea de la urbe, edificios espectaculares que juegan con nuestra perspectiva y nos hacen pensar que tocan el cielo, algunos con formas osadas que van más allá de ser un rectángulo que crece hacia las alturas. Cientos de hogares verticales que dominan el horizonte, donde familias enteras se ven obligadas a hacer su vida en terrenos que van desde los 50 hasta los más de 100 metros cuadrados… Definitivamente la arquitectura es el reflejo de nuestro tiempo: avance tecnológico, cambios en la percepción de lo “bello” y “funcional” y la eterna disparidad social que tiene nuestro sistema de gobierno.

Ruta: encuentra tu entretenimiento

Arte alrededor del mundo

SEPTIEMBRE | recomendaciones culturales: ciudad de méxico “Los que la están rompiendo”

  • Ladrón se enfoca dentro de la cultura contemporánea, enfocado en medios y dispositivos que funcionen en la promoción, distribución, discusión y exposición del arte contemporáneo y de forma más reducida otras disciplinas.

 

  • Librería Casa Bosques reúne una destacada selección de libros y revistas nacionales e internacionales de la escena independiente.

 

  • 8106.tv: un blog especializado en música, donde las ideas son más importantes que las noticias.

  • Producción audiovisual y en general. Tus sueños más salvajes hechos realidad.

 

  • Es una galería de arte contemporáneo comprometida con la producción de proyectos curatoriales y la promoción de artistas jóvenes con trayectoria ascendente en la esfera nacional e internacional.

 

  • Fundación Casa Wabi es una asociación civil sin fines de lucro que busca impulsar la colaboración y el compromiso social a través de las artes.

 

  • Local.mx es una guía de la Ciudad de México que presenta lo más interesante, raro, propositivo y bien hecho de la agenda cultural y gastronómica.

 

  • Terremoto es una plataforma de comunicación dedicada al arte contemporáneo alrededor de la Ciudad de México y el continente americano con un enfoque específico en el Sur: desde los estados fronterizos de México y EE.UU. hasta América Central, el Caribe y el Cono Sur.

 

  • ONDA.MX es una plataforma digital de difusión dedicada a la vibrante escena artistica de la Ciudad de México.

 

Te dejara enganchado

Letras recomendadas